7 aditivos alimentarios y sustancias que deben evitarse

7 aditivos alimentarios y sustancias que deben evitarse

7 aditivos alimentarios y sustancias que deben evitarse

Una dieta rica en alimentos envasados no es ciertamente una panacea para nuestra salud. De hecho, estos alimentos tienen a menudo poco valor nutritivo, ya que la mayoría de las vitaminas y sales minerales preciosas contenidas en las materias primas utilizadas para su producción se pierden durante los procesos de fabricación, cocción y envasado, transformándolos la mayor parte del tiempo en alimentos llenos de calorías pero pobres en nutrientes beneficiosos.

Por ello, los denominados alimentos “chatarra”, como los aperitivos dulces y salados, las patatas fritas, los aperitivos, los dulces y las galletas, parecen no poder saciarse nunca, ya que se les priva o casi se les priva de los nutrientes que nuestro cuerpo necesita y que pueden obtenerse más fácilmente tomando frutas y verduras frescas, legumbres de temporada y cereales integrales.

Desgraciadamente, los alimentos envasados tienen otro punto fuerte en su contra. A menudo se enriquecen con aditivos alimentarios, cuya presencia a menudo no preocupa a los consumidores, pero que deberían tenerse más en cuenta para proteger nuestra salud y el medio ambiente.

Hay varias sustancias que se pueden añadir a los alimentos y no todas son totalmente inofensivas. Su objetivo es conservar los alimentos, hacerlos más atractivos cambiando su color o sabor. Los aditivos alimentarios se clasifican por grupos según su “función” y suelen identificarse con un número y una letra, aunque a menudo se hace referencia a ellos por su nombre.

Os presentamos algunas de ellas.

1. Colorantes alimentarios

Los colores utilizados como aditivos alimentarios se clasifican mediante las abreviaturas E100 a E199, divididas en 10 rizos, comenzando por el amarillo (E110 a E119). Se utilizan para hacer alimentos “más apetecibles” y hermosos de ver, como si el color fuera un indicador de bondad y autenticidad. Por el contrario, podrían utilizarse para enmascarar la mala calidad del producto.

En Europa, la EFSA está revisando la seguridad de todos los aditivos alimentarios autorizados para su uso en la UE, ya que esta autorización se concedió hace mucho tiempo y desde entonces han aparecido nuevos datos científicos. Por esta razón, se están revisando todos los colorantes alimentarios permitidos (actualmente 45).

También en los Estados Unidos, la Administración de Drogas y Alimentos (FDA) está considerando actualmente la prohibición de algunos de los colorantes más utilizados en la producción de alimentos. Se ha considerado que los colorantes alimentarios pueden causar hiperactividad en los niños e incluso y en relación con la aparición del Síndrome de Déficit de Atención (TDAH). Los tintes se utilizan en dulces y golosinas, bocadillos, refrescos, productos de desayuno y más.

He aquí una tabla explicativa de colorantes alimentarios para consultar

2. BPA

El BPA o Bisfenol-A es una hormona sintética que está siendo continuamente examinada por el mundo científico por sus posibles efectos negativos en el desarrollo prenatal y posnatal del feto. Se ha detectado la presencia de BPA en diversos materiales plásticos de diversos tipos utilizados habitualmente para la producción de envases de alimentos y biberones (estos últimos ya están prohibidos por la UE desde marzo de 2011), pero también en el papel químico utilizado para los recibos y en las latas para la conservación de alimentos enlatados. En Estados Unidos se ha detectado incluso la presencia de BPA en envases de hojalata que contienen productos ecológicos. Se cree que el BPA puede pasar fácilmente del envase a los alimentos, llegando así a nuestro cuerpo a través de la digestión. Esta es una motivación adicional para avanzar hacia la compra de productos a granel y frutas y verduras sin envasar y, a lo sumo, preferir los envases de vidrio.

3. Ftalatos

Los ftalatos son otra hormona sintética que se encuentra con frecuencia en los alimentos enlatados, así como en algunos productos de higiene y cuidado personal. Se han asociado, a través de pruebas de laboratorio, a la aparición de trastornos neurodegenerativos y a nivel del aparato reproductor. Los ftalatos en muchos productos cotidianos, como los perfumes y los cosméticos, se han asociado recientemente con enfermedades potencialmente peligrosas como la diabetes. Puede obtenerse más información en el sitio web del Centro de información sobre ftalatos de España.

4. Aceite de palma

El aceite de palma se utiliza con frecuencia en la producción de productos de panadería dulces y salados envasados, como galletas saladas, palitos de pan y galletas. En este caso, los productos orgánicos a menudo tampoco son una excepción, incluyéndolos sin ningún problema entre sus ingredientes, que siempre pueden ser comprobados antes de la compra leyendo cuidadosamente la lista en el envase. El aceite de palma contiene grasas saturadas que se cree que son responsables de aumentar los niveles de colesterol. Además de su impacto en la salud, hay que tener en cuenta las consecuencias medioambientales de su producción, que lamentablemente implica la tala de hectáreas y hectáreas de bosques pluviales asiáticos, privando a tigres, rinocerontes y elefantes de sus hábitats.

5. Grasas hidrogenadas

Pueden contenerse en productos horneados, aperitivos y congelados en forma de mantequillas y aceites de diversos tipos. Debería darse preferencia a los alimentos caseros elaborados con materias primas de alta calidad, que deberían prepararse y sazonarse utilizando aceite de oliva virgen extra o aceites vegetales prensados en frío, en lugar de alimentos envasados. Se cree que las grasas hidrogenadas son responsables del aumento del colesterol LDL y de la disminución de los niveles de colesterol HDL “bueno”. Pueden hacer que los vasos sanguíneos sean menos flexibles y afectar adversamente la presión arterial.

6. Plomo

El plomo puede acumularse en nuestro organismo a lo largo de toda su vida y su excesiva concentración puede ser responsable de la aparición de anemia, problemas de comportamiento, pérdida de audición y daños en el sistema nervioso central. Según numerosas pruebas realizadas en los Estados Unidos, se ha encontrado una concentración de plomo superior a los niveles permitidos en muchas marcas de zumos de frutas (aquí: lista), incluidos los productos destinados a los niños.

7. Glutamato monosódico (E620)

La ingesta de glutamato monosódico se ha relacionado con la aparición de trastornos como cefaleas, desequilibrios hormonales, obesidad, daño cerebral y aumento de peso. Su presencia se puede encontrar fácilmente en la tuerca de cocina envasada, consultando la lista de ingredientes. Se puede preparar fácilmente en casa para evitar la compra de un producto por cualquier cosa insalubre. El glutamato monosódico también puede formar parte de los ingredientes utilizados para envasar platos preparados y bocadillos salados, de los que debería aprender a prescindir.

Juan Zalazar